October 14, 2004

Diario de mi corazón

Esta mañana me he levantado con un presentimiento: va a llover.
Luego me he lavado en profundidad y me he vestido de acuerdo con mi presentimiento y he salido a la calle, donde ha llovido profusamente y me he paseado bajo el chaparrón. He ido a una cafetería y he tomado un te, y me he alegrado mucho de estar vivo para disfrutar el momento de tomar el te mientras por la ventana veía cómo llovía a cántaros.
Después, al mediodía más o menos, he escrito una postal a mi amada, en la cual le contaba lo fabuloso que era estar en ese lugar justo en ese momento y ver la lluvia.
Resulta muy bonito estar enamorado y escribir a quien amas mientras llueve y te tomas un te con la tranquilidad de no tener prisa. En este estado he decidido conducir hasta un lugar especialmente atractivo para los que gustan de los acantilados en los momentos lluviosos. He permanecido en el vehículo escuchando la música de la radio del coche viendo el mar. Después, aún bajo la lluvia aunque más suave, he bajado del automóvil y me he acercado al precipicio, donde he vivido la experiencia inolvidable de resbalar sobre la hierba mojada. He tenido mucha suerte de no caer al mar encrespado, lo cual me ha alegrado sobremanera, y he dado gracias a Dios íntimamente a la vez que contemplaba cómo unos navegantes intrépidos intentaban sin éxito alcanzar la costa pagando por ello el precio de sus vidas. De nuevo me he puesto en contacto con Nuestro Señor para rogar por sus almas, y después he regresado al coche con el fin de escuchar en un ambiente recogido el final de una cantata muy emotiva de Bach.
Después he vuelto a casa para hacer de vientre.

1 Comments:

Anonymous yo said...

"O COMMENTS". El mundo no está preparado aún para su genio. Le admiro profusamente aún en mi sencillez. Atentamente suya: yo.

10 March 2006 03:06  

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