November 01, 2004

¡Oh, qué feliz día, diario querido!

¡Cómo te he echado de menos!
Hace dos semanas vino a verme un amigo de España y no se fue hasta ayer. Estoy agotado; ya se sabe que los meridionales son seres inquietos y no saben estar relajados leyendo un libro o tomando un café. Manuel (que incomprensiblemente insiste en que le llame Manolo) me ha contado que incluso toman el café de pie, en la mismísima barra del bar. Ha querido que realizáramos actividades sin descanso, y que hiciéramos las comidas muy tarde. Luego, al acabar el día, él se relajaba fumando cannabis, que allí está permitido, y yo dormía poco debido al estado de mis nervios.
Además no ha parado de hablar durante el tiempo que ha estado aquí. Me explicó cosas muy interesantes de su país, que prometo contarte cuando me halle recuperado.

Por todo ello no he podido castrar a mi gato, que ya tiene la edad y empieza a sentir ese cosquilleo del apareamiento.
Mi gato Flynn

Yo he tenido varios gatos anteriormente, y siempre que ha habido que castrarlos he recurrido a los servicios de un castrador profesional. Sin embargo, mucho me temo que esta vez tendré que hacerlo yo mismo con la ayuda del manual del Dr. Prinzhorn Remove the testicles of your own cat, puesto que mi castrador habitual está de viaje por el extrangero.
(c) José Luis Salaz MMIV
Es un manual del año 1872, pero por suerte es un libro ilustrado y de fácil comprensión. Mañana mismo iré a la ferretería a comprar las cosas que necesito.

October 15, 2004

Deja que te cuente, diario mio

Hoy me he lenvantado y mientras me cepillaba las encías he tenido muchas ganas de ir al campo. Al principio he dudado de si ir o no, pues el campo no está cerca de mi casa sino lejos. Pero las dudas se han ido desvaneciendo debido a mi estado tardo y perezoso hasta desaparecer del todo cuando me han servido el café. Después de dos tazas me he determinado a hacer una pequeña excursión.
Donde vivo ahora es otoño, y como sabes es una estación que en el hemisferio norte precede al invierno y ya refresca más que en verano, que es la estación anterior. Durante el otoño las hojas de muchos árboles caducifolios caen y el paisaje es de un color diferente según el día, pero en general algo más marrón u ocre que en verano o invierno. La fauna también es variable según las regiones, pero en general hay menos moscas.
Pues bien, yo he visitado un pequeño lago. Allí había ranas y otras cosas. Y entre las ranas que ya se habían desarrollado hasta haberles desaparecido la cola había un sapo cuyo desarrollo rozaba lo raro. No sólo se le había vuelto la respiración pulmonar (como a todos ellos) sino que había ido más allá y tenía un sentido de la melodía ciertamente inusual. Tanto es así que le he hecho este apunte del natural, en el que él ha posado muy amablemente con su violín.
(c) José Luis Salaz MMIV

October 14, 2004

Diario de mi corazón

Esta mañana me he levantado con un presentimiento: va a llover.
Luego me he lavado en profundidad y me he vestido de acuerdo con mi presentimiento y he salido a la calle, donde ha llovido profusamente y me he paseado bajo el chaparrón. He ido a una cafetería y he tomado un te, y me he alegrado mucho de estar vivo para disfrutar el momento de tomar el te mientras por la ventana veía cómo llovía a cántaros.
Después, al mediodía más o menos, he escrito una postal a mi amada, en la cual le contaba lo fabuloso que era estar en ese lugar justo en ese momento y ver la lluvia.
Resulta muy bonito estar enamorado y escribir a quien amas mientras llueve y te tomas un te con la tranquilidad de no tener prisa. En este estado he decidido conducir hasta un lugar especialmente atractivo para los que gustan de los acantilados en los momentos lluviosos. He permanecido en el vehículo escuchando la música de la radio del coche viendo el mar. Después, aún bajo la lluvia aunque más suave, he bajado del automóvil y me he acercado al precipicio, donde he vivido la experiencia inolvidable de resbalar sobre la hierba mojada. He tenido mucha suerte de no caer al mar encrespado, lo cual me ha alegrado sobremanera, y he dado gracias a Dios íntimamente a la vez que contemplaba cómo unos navegantes intrépidos intentaban sin éxito alcanzar la costa pagando por ello el precio de sus vidas. De nuevo me he puesto en contacto con Nuestro Señor para rogar por sus almas, y después he regresado al coche con el fin de escuchar en un ambiente recogido el final de una cantata muy emotiva de Bach.
Después he vuelto a casa para hacer de vientre.

October 10, 2004

Diario, confío en ti

Esta mañana he desayunado como corresponde a un sábado para un gentil: tomando café y leyendo el diario. Algunas noticias que he leído me han parecido mentira y otras meras exageraciones. En cuanto a las reseñas de libros nuevos o críticas de arte, las he pasado por alto para no ponerme de mal humor. Y la programación de televisión ha resultado inexacta como siempre. Pero me gustan mucho las mañanas de los sábados; los pájaros cantan de una manera especial y el cielo... ¡ah, el cielo! ¡sólo él sabe cómo lucir una mañana de sábado!
Sin embargo alguna cosa debe habérseme pasado por alto, ya que después de comer me he sentido inquieto. He sentido la necesidad de algo sin saber el qué. Más tarde he salido a pasear y lo he sabido de repente al ver una pareja de mozos amándose. Era una sensación, algo con lo que se nace y nada ni ninguna convención social puede cambiar, por mucho que te eduquen de una manera o de otra. Algo contra lo que no vale la pena luchar porque está en la persona misma, y con lo que uno debe saber convivir toda su vida, guste o no a su entorno social o familiar: me he dado cuenta de que soy heterosexual.
Mis tendencias sexuales son cosa mia y sólo mia, por lo que pido el máximo respeto hacia mi vida privada. Sólo espero que se considere mi vida como algo que existe, y que me traten ni más ni menos como a una persona normal. En otras palabras, desearía que esto que acabo de decir no fuera noticia.

October 09, 2004

Diario íntimo

Ayer supe de la muerte de una gata muy apreciada por mí y por algunos amigos mios y me afectó especialmente. Cuando muere un gato es una conmoción, y si es conocido la conmoción es aún mayor. Además fue de una manera especialmente dolorosa y nos ha entristecido mucho. En cambio, algunas personas allegadas que supieron de la tragedia mostraron una sensibilidad impropia de un humano que se tiene por civilizado llegando a decir comentarios que evidenciaban una gran estupidez. Luego he dormido mal.
Hoy me he lavado la cara con especial esmero, porque he procurado despertarme a base de aplicarme agua fria. Naturalmente sin añadir jabón, pues es sabido que el jabón estropea la piel y no produce ese efecto milagroso en las ojeras; más bien al contrario. Después, mientras orinaba en el inodoro y durante las tareas posteriores he estado pensando en las personas estúpidas que son mayoría en el planeta, como la del comentario insensible acerca del gato, y he recordado un pensamiento que he tenido algunas veces y que en ocasiones como esta me parece más adecuado aún.
Se trata de mi teoría que llamo "50% people" y que consiste en acabar con la plaga que supone la superpoblación de humanos en el planeta, y además en solucionar cosas simples pero importantes. La idea es bien sencilla. Según el sistema de mesura de la inteligencia humana, o sea el Cociente Intelectual, las personas llamadas normales tienen entre un 90 y un 110 de CI, y son el 50% de la población. Luego tanto hacia arriba como hacia abajo la cantidad es el otro 50%. Teniendo en cuenta que la gente normal es mediocre porque no es ni muy inteligente ni muy idiota, no haríamos sino ganar si desaparecieran del planeta, quedando sólo la mitad de los humanos; es decir, los que son más inteligentes y los que son más tontos. Por arriba quedarían los que están entre un CI de 111 en adelante y por debajo de 89 para abajo. Ganaríamos en menor población, lo cual permitiría aprovechar mejor los recursos que aún quedan en el mundo, y en calidad de esta población, puesto que los inteligentes sabrían cómo hacer bien las cosas mientras que los menos capacitados intelectualmente serían muy útiles y felices dejándoles realizar tareas de mejora del terreno y tareas diversas de producción con horarios adecuados y una vida mucho más plena en un entorno natural o en fábricas con hilo musical y zonas de recreo. El consumo de energía disminuiría y la contaminación también, y algunas especies se salvarían, volviendo la Tierra a gozar de su justo equilibrio natural en armonía entre los humanos (hermanados de nuevo sin guerras provocadas por los mediocres seres normales) y los otros entes propios del planeta, a la vez que los humanos inteligentes harían avanzar mucho más la especie tanto en saber como en cultura, arte y sensibilidad en general.

October 08, 2004

Hola de nuevo, diario mio

Hoy me he levantado antes de la hora prevista, lo cual me ha supuesto un contratiempo verdaderamente doloroso, puesto que yo deseaba dormir más. Y ha sido por causa de una llamada telefónica, cosa que me resulta más irritante.
Me ha llamado un amigo que se acababa de enterar de que no podría tener hijos porque es estéril. Esto, a las once de la madrugada, ya era especialmente desagradable. Luego me ha confesado que pretendía no preocuparse más por los asuntos del planeta, dada la circunstancia personal de que no iba a tener descendencia. Y ha acabado por anunciar que desde ahora tiene previsto verter los resíduos oleosos por el deagüe porque le importa un pimiento el futuro "del resto de la humanidad" (lo que para mí ha sido simplemente "la humanidad", ya que no le incluyo en ella).
Mi amigo (a partir de ahora "x" ya que amigo resulta demasiado rotundo) es de esas personas o cosas que se anteponen a cualquier otra persona o cosa del planeta como si tuvieran motivos para ello habiéndolos mucho más habilitados para percibirse así, por lo cual devienen estúpidos. Que ellos no puedan tener hijos no debe sino alegrarnos, y más sabiendo que algunas personas de inteligencia demostrada sí pueden. Lo malo de todo esto es que la gente estúpida es la que mayormente desea tener descendencia, y o bien nos llenan el planeta de seres genéticamente indeseables, o impiden que los que lo merecen puedan tener hijos sanos y buenos para el futuro de la especie y de la Tierra en general. Porque los hijos de los estúpidos son los nietos de otros estúpidos, y ellos son los que mantienen y fomentan costumbres estúpidas en el globo y que en un plazo breve permitirán acabar con toda una civilización milenaria que merecía más. Para muestra un botón; el pulsado por algún militar estúpido que causó esto.

October 05, 2004

Diario íntimo

Esta noche apenas he descansado. A pesar de ello me he levantado por la mañana para no romper el mínimo orden que me impongo en las cosas diarias.
Mientras espero la llegada del invierno, he leído una carta que aparecía en el Irish Independent y que hace referencia a una cuestión de gran importancia y que pocos nos habíamos planteado. Yo soy del parecer de que a las cosas importantes deberíamos prestarles atención, ya que de no hacerlo acabaríamos no prestando atención a las cosas más insignificantes, como las guerras en Asia o cosas así. Transcribo la carta:

Sir - So the panda eats shoots, and leaves us looking more critically at grammar and more especially at punctuation. Would this not be a good time to ask questions about the totally meaningless apostrophe in such surnames as O'Neill, O'Hara, O'Brien etc?
This error was made originally by some scribe who knew little about the Irish language and we have unthinkingly continued using it to the present day.
It makes as much sense, or as little, to write O'Neill in that particular way as it would to write Mac'Carthy or Fitz'Gerald.

John Ryan, Piltown, Co Kilkenny

Diario mio, tú que me escuchas

Hoy, como úlimamente y ya de manera demasiado persistente, hacía un día soleado. Al levantame lo he percibido enseguida y he preparado mi ropa de verano para salir a pasear y a pasar el día en general.
Luego, desayunando, me he dicho a mí mismo que esta vida gris en este clima tan claro no pegaba mucho, y he creído que lo mejor era cambiar una cosa o la otra. Así que, como por mi profesión y clase social me es imposible cambiar el clima, no me ha quedado más remedio que cambiar mi vida insípida. De esta manera un tanto precipitada he llegado a escribir un esbozo de mi fin. Naturalmente, como no soy tonto, no será definitivo hasta pasado el otoño, pues bien es sabido que es época de cambios irracionales y ensimismamientos. Así pues, dejaré pasar esta estación con el escrito guardado y al llegar el invierno veré si es cosa de un pronto o no, y actuaré en consecuencia.